
Samsung Wearables está en el corazón de una alianza real entre la compañía y Neuroscape, el centro de investigación de la Universidad de California en San Francisco (UCSF). El proyecto, llamado TAH-DA (Technology for Aging Health – Digital Approaches), busca entender cómo cambia el cerebro década tras década, y lo hace apoyándose en dispositivos que cualquiera puede comprar en una tienda: el Galaxy Watch y la Galaxy Tab A9.
La idea central es simple de explicar y ambiciosa de ejecutar: reclutar 200 adultos por cada década de vida entre los 40 y los 89 años, repartidos por toda Norteamérica, y seguirlos durante un año completo. Cada participante recibe un reloj para registrar métricas como frecuencia cardíaca, ECG, presión arterial, oxígeno en sangre, composición corporal, sueño y actividad diaria. La tablet, por su parte, se usa para evaluaciones cognitivas y para entrenar funciones como el control cognitivo mediante juegos diseñados por Neuroscape.
Wearables que dejan de ser solo gadgets
Acá está el dato que más le importa a quien sigue de cerca la industria tech: el estudio se apoya en la plataforma Nexus de Neuroscape para manejar de forma remota todo el proceso, desde el registro hasta las evaluaciones. Ni laboratorios ni cita presencial. Los investigadores remarcan que este enfoque contrasta con la neurociencia tradicional, que suele depender de entornos controlados y poco parecidos a la vida real.
Esa lógica —medir cognición en el mundo real, con dispositivos que la gente ya usa a diario— es la que viene ganando terreno en salud digital, y Samsung no es la única que corre esa carrera. Lo distinto acá es que la compañía no está vendiendo un producto de bienestar genérico, sino prestando su hardware como infraestructura para un ensayo clínico remoto de escala considerable.

La jugada de innovación abierta detrás del estudio
TAH-DA forma parte de la Open Innovation Initiative de Samsung, el programa con el que la empresa financia y coordina investigación junto a universidades, hospitales y startups. No es la primera vez que Samsung mete el Galaxy Watch en un proyecto de este tipo, pero sí es uno de los que más apunta a validar el reloj como fuente de datos científicamente utilizable, y no solo como acompañante de rutinas fitness.
Para el negocio B2B de la marca, el mensaje es claro: posicionar el ecosistema Galaxy como plataforma de investigación seria compite directo con lo que vienen haciendo Apple y Google en el mismo terreno, y le suma credibilidad a Samsung frente a instituciones académicas y potenciales socios corporativos en salud digital.
Los resultados del estudio, si confirman qué señales biométricas se relacionan con el deterioro cognitivo, podrían derivar en algoritmos que terminen integrados en futuros wearables de la marca. Todavía es pronto para saberlo: el reclutamiento arrancó recién a principios de 2026 y el seguimiento de cada participante dura doce meses. Quien quiera sumarse o seguir de cerca los avances puede anotarse directamente en el sitio del estudio.

