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Peligra el acceso al mundo del trabajo de los jóvenes por la incorporación de nuevas tecnologías

Por Damián Martínez, periodista especializado en tecnología

Desde hace varios años, la llegada de la tecnología, y en particular de la Inteligencia Artificial (IA), al mercado laboral ha generado un debate sobre el futuro del trabajo. Si bien existe la creencia de que las máquinas pueden reemplazar a los humanos, lo cierto es que la IA trae consigo muchos beneficios, desde la automatización de tareas repetitivas hasta la capacidad de analizar grandes cantidades de datos. Sin embargo, este aumento en la calidad del trabajo también corre el riesgo de suplantar a los trabajadores junior, al elevar el nivel de calidad y exigencia en determinadas labores.

Los beneficios de la IA en el ámbito laboral son innegables. Múltiples aplicaciones, basadas en esta tecnología permiten optimizar procesos, reducir costos y aumentar la productividad de manera significativa. Bajo este contexto, la misma eficiencia que aportan puede convertirse en un obstáculo para los talentos juniors. La capacidad de las máquinas para realizar tareas de forma rápida y precisa puede relegar a los empleados menos experimentados, quienes podrían ser considerados prescindibles en un entorno cada vez más automatizado.

En el mediano plazo, lo que se puede predecir es que la gran mayoría de las empresas no van a tener trabajadores de nivel inicial. Esto genera un desafío para la formación de las futuras generaciones de profesionales, ya que la tradicional dinámica de aprendizaje “maestro-aprendiz” se ve amenazada por la automatización de tareas básicas.

La pregunta es: ¿cómo podrán los talentos junior adquirir las habilidades y la experiencia necesarias sin la oportunidad de aprender en el trabajo? Este es un desafío que la sociedad debe afrontar en los próximos 5 años, buscando nuevas herramientas de formación y capacitación.

La suplantación de trabajadores junior trae consigo desventajas tanto para las empresas como para los trabajadores. Para las empresas, puede generar una pérdida de creatividad, innovación y flexibilidad, ya que los jóvenes talentos aportan nuevas ideas y perspectivas. Mientras que, para los trabajadores juniors, significa una reducción en las oportunidades de aprendizaje y desarrollo, lo que limita su crecimiento profesional y futuro laboral.

Ante este panorama, las empresas deben replantear sus estrategias para seguir brindando oportunidades laborales a los talentos juniors. Es fundamental fomentar un entorno laboral que combine la eficiencia de la tecnología con el desarrollo profesional y la creatividad humana. Esto puede lograrse mediante la implementación de programas de formación y capacitación, así como el fomento de la colaboración y el trabajo en equipo.

En los próximos años, la formación de los futuros talentos junior estará marcada por la necesidad de adquirir habilidades en IA, robótica, análisis de datos y otras tecnologías emergentes. Además, será importante desarrollar habilidades blandas como la creatividad, la comunicación y la resolución de problemas que puedan complementar y potenciar el trabajo realizado por las máquinas. Es fundamental que las empresas promuevan la colaboración entre humanos y sistemas automatizados, aprovechando las fortalezas de ambos para alcanzar resultados óptimos.